Este es el segundo ritual de los obligatorios para el uso del Didni * ver Ritual de Fuego. En este segundo proceso (en una noche diferente al Ritual de Fuego) se personalizaba el Didni conectándolo con su portador, con su alma. Para llevarlo a cabo, es necesario tener presentes los 2 Didnis; el propio, que se va a ritualizar y el de “dar” (el amuleto que se entregara a la persona elegida) * ver Introducción al Didni.
La “conexión” es una meditación que el ser hacía para entender internamente la unión que él tenía con el TODO. Entender su existencia, tanto en su parte física (cuerpo) como en su parte etérea (espíritu). Sentir el continuo cambio de la vida, de la transformación. Ahora el Didni estaba conectando con su alma para transferir uno de los grandes poderes; la UNIQUILARIDAD es decir, hacer emerger las cualidades desconocidas de uno mismo para el cumplimiento de los objetivos en su vida.
Todo era algo muy privado y personal.
De esta manera el Didni era personalizado con su portador. “Su propio Didni”.
Una vez realizados los dos rituales, empieza la magia; el ciclo vital del Didni. Vinculado a su portador, le acompañará hasta que la persona sienta que su amuleto ya cumplió su función.
En el momento que esto ocurra, deberá darle cierre para devolver el Didni a su origen…* ver Ritual de Cierre.
Básicamente es lo mismo salvo que hoy en día se compran los Didnis en formas bonitas según gustos personales y variantes del mismo. Los fuegos se reemplazan por velas. Pero todo lo demás es inalterable. El silencio, la luz de la llama, la paz, etc.
No luz artificial, no otras personas delante, no interrupciones. El ritual es completamente personal e intimo.
El Didni que vamos a regalar (dar) debe estar siempre presente, es la forma de continuar el ciclo de conexión.
El Didni de “dar” siempre se regala envuelto en hojas de alguna planta u árbol, respetando el valor ancestral de la naturaleza y nunca con envoltorios modernos.